Cómic en náhuatl triunfa con una historia sobre cómo pedir la lluvia

Una pregunta ancestral —¿Qué pasa si se nos olvida pedir la lluvia?— impulsó a Érika Sebastián Aguilar, una mujer nahua de Guerrero, desde los campos de milpa de su infancia hasta la cima del panorama del cómic nacional. 

A sus 34 años, esta estudiante de doctorado ganó el primer lugar en el concurso «Cómic en Lenguas Indígenas Nacionales 2025» con una obra que es, a la vez, una proeza artística y un acto de resistencia cultural. 

Su cómic, “Kwak okelkahkah kenehki alahtlanilos” (Cuando se había olvidado la petición de lluvias), está dirigido a niños y jóvenes para evitar que el idioma y las tradiciones de sus ancestros se desvanezcan en el olvido.

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Una historia para no olvidar las raíces

El certamen fue organizado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), en el marco del Año de la Mujer Indígena y del Plan de Acción de México para el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas (DILI) 2022-2032. 

Entre 25 obras procedentes de 11 estados, el jurado destacó la propuesta de Sebastián Aguilar. En su dictamen, los jueces resaltaron que los trabajos participantes reflejaban temas cruciales como la defensa de los territorios, la conservación y el cuidado del medio ambiente, validando la urgencia del mensaje de la autora.

Érika , quien firma con el nombre artístico de Kostik —»amarillo» en náhuatl, un color que para ella simboliza la energía del maíz, el renacer y la iluminación—, teje una narrativa profundamente arraigada en la cosmovisión de su pueblo. 

La trama de su cómic se desenvuelve en una comunidad nahua que olvidó el ritual de pedir la lluvia. Olintzin, un pescador y padre de la protagonista, Tonina, es confrontado por Alamatzin, la guardiana del río, quien le reclama su olvido y le exige como ofrenda a la primera persona que encuentre al volver a casa. Esa persona es Tonina. 

Para salvarse del sacrificio, la joven huye, iniciando un viaje épico en el que ayuda a animales del bosque que, a cambio, le otorgan dones de sanación. Tonina llega a un territorio “me’phaa” donde aprende su lengua y su sabiduría. 

Finalmente, tras un sueño premonitorio sobre la crisis ambiental de su hogar, regresa transformada en una nueva guardiana, encarnando al jaguar, para asegurar que la lluvia vuelva a caer cada 3 de mayo.

Esta poderosa historia, ilustrada por la artista Mónica Hernández Castro y enriquecida con ideas del colectivo Tlanechikol, será publicada en el sitio web del INALI en el primer semestre de 2026.

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Del campo a la academia: una trayectoria de resistencia

La vida de Érika es una crónica de resistencia. Séptima hija de una familia de San Miguel Tecuiciapan, Guerrero, su primera batalla por la autodeterminación comenzó a los 14 años, cuando se negó a aceptar los matrimonios arreglados que le proponían. Su objetivo era estudiar aun en medio de las condiciones eran precarias, pero su voluntad era inquebrantable. 

Fui la segunda generación de una prepa popular precarizada. También teníamos que llevar sillas de palma para acomodarnos frente a un pizarrón colgante de un árbol. Mi historia es esa. Esa preparatoria era lo único, en su momento, que me daba la posibilidad de ir a la universidad, relató al diario digital El Sur.

El salto a la educación superior trajo consigo nuevos desafíos, entre ellos el idioma. Criada hablando náhuatl y un español rural, enfrentó una profunda barrera lingüística. 

Me daba inseguridad hablar en español. Me resultaba muy difícil entablar una conversación fluida e intentar decir lo que yo quería decir en la universidad, confesó. 

Superó ese obstáculo para cursar la Licenciatura en Historia en la Universidad Autónoma de Guerrero, una Maestría en Género y Desarrollo en la FLACSO de Ecuador y, actualmente, el doctorado en Estudios e Intervención Feministas en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach). 

Érika es la primera de su familia en llegar a ese nivel escolar y realiza su investigación de campo en su propia comunidad, tejiendo sus conocimientos académicos con sus raíces

La inspiración para su cómic brotó de las historias que su padre y su abuelo le contaban mientras sembraban la milpa. “Son muchas historias que, ahora que ya soy adulta, me doy cuenta de que son memorias, narrativas y epistemología”, reflexiona.

El cómic es su respuesta al «despojo del pensamiento originario» que observa en las nuevas generaciones. Su obra es un llamado a valorar los saberes ancestrales y un arma contra el olvido. 

Enfocado en las juventudes e infancias, el cómic busca ser una herramienta vital para frenar lo que ella misma llama el «desplazamiento lingüístico», asegurando que las futuras generaciones no solo recuerden cómo se pide la lluvia, sino también cómo se defiende la vida misma.

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